
Estar en todas partes a la vez suena a una propiedad divina que para creer en ella, sólo se requiere de fe. Sin embargo, pensar en telecomunicaciones nos acerca a ese atributo de la ubicuidad sin perder el ateísmo o el agnosticismo. Los celulares están en todas partes, las antenas también (para el pesar de los vecinos y de la belleza citadina por mucho que se disfracen de palemeras), internet también, lo único es que se necesitan de dispositivos ordenadores o teléfonos móviles para acceder a esta red. Sin embargo, tal como lo cuenta la Erika y Luis en sus blogs, a quienes debo este post, el futuro de internet puede no estar en el 2.0 sino en el 0. Una internet que casi se comunique telegráfcamente con pequeños pulsos donde el ancho de banda no importe tanto, pues solo se requiere de un encender y apagar, de un coordinar unos objetos con otros, transmisión de información absolutamente binaria, sí o no.
Se trata de la internet de las cosas. Si ya coordinamos acciones entre nosotros a través de redes sociales, por qué no colocar pequeños chips en cada uno de nuestros objetos cotidianos para que se coordinen entre sí y con nosotros, en nuestra singularidad y nuestras redes. Bastaría poner un pie enla haitación para qe se encendiera la luz, o un cerrar la puerta para que todos los artefactos se apagaran, podría saber quién va escuchando la misma música o similar que yo en los autos vecinos o incluso en los peatones, y al menos pued generar complicidad con esa persona. Podría saber quién leyó el mismo libro que yo, que el refrigerador o la despensa se comunique con el Jumbo y mi cuenta corriente para mantenerme siempre abastecida, o que me sugiera un regalo para los amigos.
Las cosas se comunican entre ellas y nos dan información de ellas, se comunican con las calles para decirnos cuál es la mejor ruta evaluando el tráfico. Incluso podría comunicarse con los gustos musicales del otro, y hacer de cualquier auna persona un poco más empática. Tiritemos los monógamos porque se descubrirán más coincidencias con otros.
Lo maravilloso es que como se trata de comunicación entre las cosas, no necesariamente requeriremos de mayores comeptencias tecnológicas instaladas en las personas para poder sobrevivir, sino que pasan a ser transparentes, claro que hay que saber cómo poder sacar el mejor provecho de ellas y cómo poder seguir protegiendo la identidad, la privacidad.
Va un video de muestra de lo que hablo. Es de Intel (realizado por Ideo) en el que explican de forma muy clara lo que llamamos “red distribuida de recursos heterogéneos controlada por agentes de IA que permite ejecutar multitud de servicios”.








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