Que dé lo mismo tener los ojos abiertos o cerrados, sentir que te haces agua, ver la magia del fuego y las estrellas en un interior, disfrutar del olfato más que nunca, sentir que tu aliento no es más frío que lo de afuera, y pensarte entonces como dragón, adorar estar en la fresca tierra. Sentir un vínculo con los que estaban ahí. No de amistsd, ni de cariño, sino de entrega o de confianza enlazada, no ingenua, sino poderosa confianza, o de descubrir que estamos profundamente vinculados. Todo eso, fue el temazcal para mí.
El temazcal es un ritual ancestral de purificación. Es como el rescate de lo mágico y no cosmético de los orígenes del sauna. Es un baño de vapor en una especie de ruca donde se te abren puertas para explorar los cuatro elementos, tierra, agua, aire y fuego. Cada uno de ellos también expresados en la estructura , Inipi, que cobija al grupo que participa de él.
El Temazcal está hecho a semejanza del vientre materno, que es el mismo de la madre Tierra o Pachamama, al cual entramos ligeros y salimos renaciendo a nuestra vida en el Planeta, con una visión más clara de lo que tenemos que hacer, sanar, reconciliar y trabajar.
No me salieron alas, pero todavía resuenan en mí, canciones, sensaciones, reflexiones, intenciones, y veo efectivamente lazos.
Gracias
(nota: y no era nada con drogas ni ninguna cosa rara).








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