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Tiburón a la vista

Enviado por Gabriela el 03/05/2008 a las 08:01 PM

Lo encontré en el blog de Raúl Herrera

Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco. Pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas. Así que para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes y así pudieron ir mar adentro todavía más lejos. Mientras más lejos iban los pescadores, más era el tiempo que les tomaba regresar a la costa a entregar el pescado.

Si el viaje redondo tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco. A los japoneses no les gusta el sabor del pescado cuando no es fresco... Para resolver este problema, las compañías pesqueras, instalaron congeladores en los barcos pesqueros. Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Además los congeladores permitían a los barcos ir aún más lejos y por más tiempo.

Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el pescado fresco, y no les gusto el pescado congelado. El pescado congelado se tenía que vender más barato....

Así que las compañías instalaron tanques para los peces en los barcos pesqueros. Podían así pescar los peces, meterlos en los tanques, mantenerlos vivos hasta llegar a la costa de Japón. Pero, después de un poco de tiempo, los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados pero vivos. Desafortunadamente, los japoneses también notaron la diferencia del sabor. Porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor "fresco-fresco". Los japoneses prefieren el sabor de los peces bien vivos y frescos, no el de los peces aburridos y cansados que los pescadores les traían...

¿Cómo resolvieron el problema las compañías pesqueras japonesas? ¿Cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco? Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías?

Tan pronto como alcanzas tus metas, como empezar una nueva empresa, pagar tus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea, tal vez pierdas la pasión. Ya no necesitarás esforzarte tanto, así que solo te relajas.

Experimentas el mismo problema que las personas que se ganan la lotería, o el de aquellas personas que heredan mucho dinero y que nunca maduran, o el de las personas que se quedan en casa que se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.

Como el problema de los pescadores japoneses, la mejor solución es sencilla. Lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50. "Las personas prosperan, extrañamente más, solo cuando hay desafíos en su medio ambiente". Hubbard escribió en su libro -Los beneficios de los desafíos- "mientras más inteligente, persistente y competente seas, más disfrutas un buen problema".

Si tus desafíos son del tamaño correcto, y si poco a poco vas conquistando esos desafíos, te sientes feliz. Piensas en tus desafíos y te sientes con energía. Te emociona intentar nuevas soluciones. Te diviertes, y te sientes vivo!

Así es como los peces japoneses se mantienen vivos: para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras todavía ponen a los peces dentro de los tanques en los botes pesqueros.

Pero ahora ellos ponen también ¡un TIBURÓN pequeño! Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos... ¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, ¡para mantenerse vivos!!

En lugar de evitar los desafíos, brinca hacia ellos y dales una paliza.

Disfruta el juego. Si tus desafíos son muy grandes o son demasiados, nunca te rindas. El fracaso te cansará aún más. Mejor, reorganízate. Encuentra la determinación, la información, el conocimiento y la ayuda que requieras. Cuando alcances tus metas, proponte otra mayor. Una vez que satisfagas tus metas familiares, busca alcanzar las metas de tu grupo, tu comunidad, hasta de la humanidad completa.

Nunca crees el éxito para luego acostarte sobre él. Tú tienes recursos, habilidades y capacidades para lograr lo que te sueñas, para hacer la diferencia, para lograr el cambio que te propones.

Así que,

LO "IMPOSIBLE" ES A VECES LO "NUNCA INTENTADO"

Invita a un tiburón a tu tanque, y descubre ¡qué tan lejos realmente puedes llegar!!!...

 

Yo aprendí a tocar guitarra con La Bicicleta

Enviado por Gabriela el 06/04/2008 a las 11:48 AM

A partir de un taller al que empecé a ir, me dieron ganas de recuperar "La Bicicleta" que tanto tiempo atesoramos y que finalmente, por los cariños a unos y a otros se fueron perdiendo hasta no quedar ninguna en los espacios familiares.
Con la bicicleta yo aprendí a tocar guitarra y cantar, y con ella, gran parte de la historia mía, de mi grupo, de mi familia, de mi país, pasé.
Rescato este blog donde pueden encontrar sus números. Gracias por crearlo.
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Mal día en la Oficina

Enviado por Gabriela el 22/01/2008 a las 11:18 PM


Gracias Claudio Ossa
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Rescate 1999

Enviado por Gabriela el 21/01/2008 a las 12:11 PM
Me encontré uno de mis cuadernos de 1999, donde escribí unos poemas que los rescato.

SANTIAGO

Cuando al fin respiro
cuando logro apagar la luz
cuando preparo mi retiro
apareces implacable tú

Sin movimientos ni sonidos
encuentro al fin tu lugar
y te encuentro medio ido

Santiago turbio, gris y bullicioso
Santiago verde, azumagado y frío
Santiago vivo, alegre y esplendoroso
Santiago, viejo, niño y tan mío

INFANTIL
Al final está
al principio también
entremedio, difícil verlo
entre tantos grises
difícil olerlo

Pero, baja
A G A C H A T E
y asoma tu nariz
al rincón de lo temprano
al mundo naciente
a ver si logra
tomar tus ojos
cambiar tu mirada
y descubrir
que ahí estás
al principio, entre medio y al final

Seda

Enviado por Gabriela el 17/01/2008 a las 05:08 PM

Estaba botado en el suelo, cuando José Luis Flores -mi amigo- decidió rescatarlo y prestármelo. Léelo, te va a gustar.
Seda, de Alessandro Baricco, es un libro bello. No sé si será la nostalgia de tiempos pasados, de lugares insólitos o de historias lejanas, pero sin duda es un excelente nombre pues así como en El Perfume todo se huele, aquí todo es tan suave, delicado, vaporoso y hermoso como una seda.

Hay un personaje que me parece fascinante por su brillantez de mirada, de hacia dónde hay que ir, Baldabiou.
Rescato esta descripción de un personaje admirable
"Baldabiou era el hombre que veinte años atrás había llegado al pueblo, se había encaminado al despacho del alcalde, había entrado allí sin hacerse anunciar, había depositado sobre su mesa una bufanda de seda de color dorado y le había preguntado

-¿Sabéis qué es esto?

-Cosas de mujeres
-Error. Cosas de hombres: dinero.

El alcalde hizo que lo echaran a la calle. Él construyó una hilandería junto al río, una canaña para la cría de gusanos de seda al abrigo del bosque y una pequeña iglesia consagrada a Santa Inés en el cruce con la carretera de Vivier. Contrató a una treintena de trabajadores, hizo llegar desde Italia una misteriosa máquina llena de ruedas y engranajes, y no dijo nada más durante siete meses. Después volvió a ver al alcalde, depositando sobre su mesa, bien ordenados, treinta mil francos en billetes grandes.

-¿Sabéis qué es esto?

-Dinero
-Error. Es la prueba de que eres un idiota.

Después los recogió, se los metió en la bolsa y se dispuso a marcharse.
El alcalde lo detuvo.

-¿Qué demonios tengo que hacer?
-Nada y seréis el alcalde de un pueblo rico.

Cinco años después Lavilledieu tenía siete hilanderías y se había convertido en uno de los principales centros europeos de cría de gusanos y de producción de seda. No todo era propiedad de Baldabiou. Otros notables y terratenientes de la zona le habían seguido en aquella aventura empresarial. A cada uno de ellos Baldabiou le había revelado, sin más problemas, los secretos de su oficio. Eso lo divertía mucho más que ganar dinero a espuertas. Enseñar. Y tener secretos que contar. Así era aquél hombre."


Desde aquí pueden encontrar otros fragmentos del libro, pero mejor es comprarlo o compartir alguno.

El millón de amigos

Enviado por Gabriela el 29/12/2007 a las 10:50 PM
En facebook, Soledad -una excompañera de universidad- comenzó su campaña por su artículo de 365 palabras para describir el 2007, concurso "un año, un post" (voten por ella). Lo leí, y comparto con ella, los descubrimientos de ser mejor madre que hija, mejor amiga que hermana, y le agregaría, mejor trabajadora que dueña de casa y esposa. Pero más allá de eso, me quedó dando vueltas esto de que uno en realidad ya no anda de amiguis con las personas que conoce y a raiz del millón de amigos, es que me atrevo a decir que Roberto Carlos fue realmente poco sabio a querer tamaña cantidad de amigos.

Una breve reflexión, si realmente hubiese consegiudo ese sueño, y todos sus amigos distribuyeran sus días de cumpleaños en los doces meses, tendría cada día 2.740 regalos, abrazos, llamados que dar o fiestas a las que asistir. Es más, si decidiera dedicarle al menos un minuto a cada amigo para conversar, demoraría 16.660 horas, o bien, si aún cuando fuera sistemático y dedicara 10 horas al día a tan amistosa misión, sólo podría volver a hablar con su amigo después de cuatro años y medio.
Si entonces, decidiera juntar a grupos de 60 amigos para hacer más eficiente el tiempo, aún así, si quisiera repetir estocada ño, debería hacer 91 fiestas de estas diarias. La única alternativa de tener un millón de amigos podría ser juntarlos a todos en un estadio.

Mirando desde el otro lado, si tuviera un millón de amigos, no habría problema que no fuera posible de enfrentar. Siempre habría alguien con quien conversar, disfrutar, salir, acompañar, reir, llorar, o abrazar.

En todo caso, más allá de la variedad de amigos y de la cantidad, prefiero quedarme con un millón de minutos para los que tengo y sobre todo para mi familia, sobre todo, la ultra cercana.

A todos mis amigos, un abrazo, y perdonen si es que pasan cuatro años y medio sin volver a hablar.
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BATIK AFRICANO