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La Educación para el Formato que nos Hizo (Hace) Cambiar

Enviado por Gabriela el 21/07/2009 a las 11:10 PM

Introducción

Intencionalmente invito al lector a entrar en este nuevo formato de entrega de ensayos, donde el texto recoge el hipertexto y lo multimedial, donde se establecen relaciones, donde se obliga a romper la unilinealidad, en una motivación para que podamos mostrarnos en un cara a cara con este “formato”, donde nos reconozcamos como mutantes en nuestras prácticas, incluso de lectura y de lenguaje, y por tanto, mutando la construcción de mundo social e incluso lo que valoramos como conocimiento. Con esto quisiera desenmascarar, como la invitación de Berger, los desafíos que se plantean para la educación de este nuevo ser (que soy y eres), este nuevo lenguaje (que usamos y nos usa), esta nueva relación, este nuevo saber y este nuevo mundo.

 

Cada video está colocado como si fuera un párrafo más, una cita dentro del texto. Cada vínculo es una referencia y también una invitación a navegar y seguir la trayectoria.

 

El metalenguaje

A través de una mirada basada en la etnometodología, por cuanto analiza acciones habituales por actores sociales para construir su mundo o realidad social, se observa cómo los recursos tecnológicos dejan de ser herramientas y se constituyen en transformadores de actores dadas las modificaciones que introduce a sus acciones habituales y la generación de nuevos lenguajes, como el hipertexto (HTML) y el metalenguaje extensible (XML), lo que va estableciendo nuevas relaciones y generando nuevos símbolos significantes para la interacción social.

 

 

Tal como lo señala uno de los representantes del interaccionismo simbólico, George Mead, en la reacción a ciertos estímulos del entorno para establecer una comunicación con otros seres, surgen los gestos, pero lo que distingue a los humanos es  el empleo de gestos significantes, como los vocales. “La especialización del animal humano dentro de este campo del gesto ha sido responsable, en definitiva, del origen y desarrollo de la actual sociedad humana y de sus conocimientos, con todo el dominio de la naturaleza y sobre el medio humano que hace posible la ciencia”[1]. Según estos autores cuando un símbolo resulta significante y representa cierto significado, nace el lenguaje.

 

Y qué pasa cuando nace un metalenguaje, donde la interacción se produce entre máquinas, dado que finalmente es una comunicación mediada por dispositivos de todo tipo que va modificando la sintaxis que se usa, la gramática, el orden de lectura y la comprensión. Lo que nace como un lenguaje computacional comienza a transformar la forma de leer, y luego responder, y finalmente, poder publicar y transformarse en creadores de este nuevo lenguaje.

 

HTML. Un hipertexto básicamente es un texto con etiquetas que les da formato, como por ejemplo, un listado, unas cursivas o unas negritas dentro de una página web, sin embargo lo que transforma en “hiper” al texto, es su capacidad de vinculación con otros contenidos. Se trata del link, que establece relaciones con otros textos, con otros autores, con otros contenidos provenientes desde distintas fuentes, incluyendo imágenes, videos y programas.

 

XML. El hipertexto evolucionó para dar paso al metalenguaje extensible donde comienza no sólo a agregar etiquetas o identificadores al formato, sino también al contenido, lo que permite su identificación y portabilidad. Al separar contenido de formato y al darle “nombre” a esos contenidos, se les da significado, leible por otras máquinas y recogible por otras personas. Entonces, es posible independizarlo de su soporte y comienza a viajar por cualquier formato, en una o distribuido en varias páginas web, en un celular, en el televisor, una consola de videojuego o un computador. Siempre disponible para “mí”.

 

Yo, identidad, self

La adopción de una nueva metalengua como lengua base de toda experiencia, como condición previa para todo acontecimiento, instala a la portabilidad y a la relación como la base de esta red de contenidos y personas. Comienzan a adquirir valor la simplificación del lenguaje, por ejemplo, en los mensajes de texto de celular que sólo permiten 153 caracteres, se deben reducir “palabras p optimizar espacio”, o para optimizar la rapidez del “xat”. Es el pragmatismo. “Las personas definen los objetos físicos y sociales con los que tienen relación en el mundo de acuerdo con su utilidad para ellas”[2]. Así también la superficialidad para poder recorrer rápidamente varios perfiles y/o contenidos, y la velocidad. De hecho, todas estas nuevas tecnologías se comienzan a hacer habituales en poco tiempo. Sólo en septiembre de 2006 se liberó Facebook y hoy ya cuenta con 250 millones de usuarios en el mundo y 4 millones en Chile.

 

La posibilidad de que se abra este lenguaje a cualquiera para que pueda crear sus propios contenidos, hace posible colocar la cara en Internet.

 

…y no sólo los políticos...

 

En definitiva hay un nuevo posicionamiento que genera identidad pero en una superficialidad, dada la rapidez, la necesidad de estar conectados y no aislados.

 

Las herramientas nos van educando, van construyendo también nuestra identidad, nuestro self, en espacios como fotologs, Facebook, blogs, Messenger, en ese proceso de comunicación con uno mismo.

 

El sociólogo norteamericano Erving Goffman, identificaría al self en estas partes, aquel que interactúa con otros esperando ajustar su comportamiento según la respuesta de los demás, o lo que esperan de los demás, traducido en xml, según los “comentarios” en sus fotos, en el blog, en su muro, aún cuando sea un NN, en tanto en la interacción asume un rol y un self o identidad para y en esa interacción. Se establece una interacción estratégica.

 

¿Quién es el self? Son bárbaros sin alma

 

Este lenguaje, estas herramientas y este ser, ha modificado sus prácticas con una estructura instalada estructurada estructurante y estructuradora en palabras de Bourdieu.  A través de un análisis de los procedimientos que constituyen el razonamiento sociológico práctico, Alessandro Baricco, en su libro Los Bárbaros, señala que estamos en un proceso de mutación devastador de nuestras creencias. El autor ejemplifica esto con Google, con la mentalidad que hay detrás de este motor de búsqueda y va más allá de la sensación de que el conocimiento, entendido como datos, está a un solo click. Es extraño, pero Google no tiene más de diez años de historia y ya se encuentra entre nuestras acciones más comunes, es nuestro habitus en el campo del saber, en palabras que podría usar Bourdieu. “El habitus, producto de la historia, produce prácticas individuales y colectivas y, por tanto, produce historia de acuerdo con los esquemas que ella misma ha engendrado”[3].

 

La lógica que lo hizo predominar en el mercado de los motores de búsqueda fue por entender lo que hacía latir la vida de la “World Wide Web”, el link, por ende, su jerarquía de resultados la estableció a través de las páginas que eran más linkeadas, al igual que el ranking de las tesis de investigación de las universidades. Mientras un sitio tenga más referencias, más alta será su ubicación en la visualización de resultados de búsqueda.

 

“Google nace de ahí. De la idea de que las trayectorias sugeridas por millones de links irían trazando los caminos del saber. Esto marca una nueva forma de validación del conocimiento, que se separa de la tradicional concepción de cercanía a la verdad, y se establece en las relaciones. Lo que nos enseña Google es que en la actualidad existe una parte inmensa de seres humanos para los que cada día, el saber que importa es el que es capaz de entrar en secuencia con todos los demás saberes. La esencia de las cosas no es un punto si no la trayectoria.”[4]

 

Por ende, se le suma a la simplifcación, a la rapidez, a la “dramaturgia” de la construcción del self, la superficialidad en las relaciones, dado que lo que todos dicen respecto de algo, que en el fondo eso constituye un link, es lo que es más valorado. La espectacularidad. “No existe casi ningún otro criterio de calidad, e incluso de verdad, porque todos se lo traga ese único principio: la densidad del Sentido está allí por donde pasa el saber, donde el saber está en movimiento: todo el saber sin excluir nada”.[5]

 

Es este nuevo saber o nueva valoración del saber y este nuevo ser mutante, el que habita y transforma el mundo y por tanto, plantea desafíos para nuestra educación. Entonces, ¿educamos a los bárbaros o para ser mejores bárbaros?

 

Desafíos para la Educación

 

 

¿Educamos a los bárbaros o para ser mejores bárbaros?

Rescato la teoría de la complejidad de Morin que se vislumbra en su artículo Los Siete Saberes Necesarios para Educación del Futuro donde ve en estas relaciones dialécticas, más que una oposición una unidualidad, donde importa la unión y también la diferencia. Entonces educamos a los bárbaros y también para ser buenos bárbaros. Así recoger la relación del hombre no sólo con sus producciones, su lenguaje y su trascendencia a través del conocimiento que produce, sino también de la tierra que habita, entendida en las dimensiones que invita Morin, desde la mirada planetaria, la local y la personal también, con lo biológico y lo emocional. Esa mirada es la que le da la necesaria concepción ética de sobrevivencia y resistencia a este camino de progreso.

 

 

“Lo global más que el contexto, es el conjunto que contiene partes diversas ligadas de manera inter-retroactiva u organizacional. De esa manera, una sociedad es más que un contexto, es un todo organizador del cual hacemos parte nosotros. El Planeta Tierra es más que un contexto, es un todo a la vez organizador y desorganizador del cual hacemos parte. El todo tiene cualidades o propiedades que no se encontrarían en las partes si éstas se separaran las unas de las otras, y ciertas cualidades o propiedades de las partes pueden ser inhibidas por las fuerzas que salen del todo”[6].

 

Por tanto, considerar tanto la concepción global como la personal. En este ámbito, se plantea el desafío de buscar la identidad trascendiendo al proyecto de vida de Alain Tourraine, yendo más allá de la utilidad práctica de un proyecto de vida que busca mantener la integridad y resistirse al desgarramiento de la personalidad, que busca producirse a sí mismo, sin ninguna ley, valor o causa, más que el reconocer que hay otros que están tras lo mismo. Trascender también al self de Goffman, la dramaturgia de la conversación conmigo mismo ante otros, o muchos otros de Internet, incluso más allá de la indagación por los links y la navegación en las imágenes que proyectamos en emoticones, fotos, videos y perfiles. Seguir su invitación para buscar tras la fachada, en las interacciones sociales que establecemos, en nuestros gestos, nuestras emociones y nuestras relaciones con otros.

 

Desde ahí, desde esta ética y épica instalada tanto en ámbitos planetarios como personales, propongo un enfoque educativo que nos ayude a ser mejores bárbaros, para la coordinación de acciones, para vivir en red, para poder navegar y buscar las mejores trayectorias, para ser uno mismo trayectoria, y apropiarse de las herramientas, y construirlas, seleccionarlas leyendo los contextos con la flexibilidad necesaria para entender el mundo en constante cambio que se habita.

 

Finalmente, los invito a ver nuestra propuesta de integración de tecnologías.

(hacer clic en open, luego en el triangulo, esperar a que cargue y avanzar haciendo clic en las flechas que están en la zona inferior derecha de la pantalla).

 



[1] “Teoría sociológica Moderna”, Quinta edición, George Ritzer, Mc Graw-Hill, 2002.

[2] Teoría Sociológica Moderna, Quinta Edición, George Ritzer, Mc Graw Hill, 2002, pag. 248.

[3] Teoría Sociológica moderna, George Ritzer, Mc Graw Hill, 2002, pag. 491.

[4]Los Bárbaros. Ensayo sobre la mutación”, Alessandro Baricco, Editorial anagrama, 2008, pag. 107.

[5] Ibid.

 

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